Escritores, poetas, periodistas, músicos …se enfrentaron a la
dictadura usando las palabras como armas
.Palabras que muchos no querían ni les convenía escuchar .Voces que
mediante el exilio y la censura fueron calladas.
Aquí podrás conocer el relato en primera persona de quienes vivieron
en silencio y desde lejos.
Leòn Gieco
“Un día
me tocan el portero eléctrico y me dicen que tienen un mensaje para mí. Era un
servicio, un cazador de guantes blancos, que me dice que un tal general Montes
quiere hablar conmigo. Después me enteré que todo esto surgió después de un
recital que hice a beneficio de los profesores de la Universidad de Luján, que
los militares habían cerrado, donde canté "La cultura es la sonrisa” que
todavía tenía una estrofa, que después saqué, que decía "sólo llora en un
país donde no la pueden elegir/ Sólo llora su tristeza si un ministro cierra
una escuela / Llora por los que pagan con el destierro o mueren por ella...
". Parece que alguien estuvo en el recital y mandó un telex al Regimiento
número 1 de Palermodiciendo que yo había cantado algo así
Cuando
entré a la oficina del general Montes, iba a sentarme pero el tipo se quedó
parado, sacó una pistola y me dijo que nunca más vuelva a cantar esa canción
porque si lo hacía me iba a pegar un balazo en la cabeza. Eso fue todo.
Mientras iba para la puerta, el tipo me dice "Gieco, usted a mí no me
conoce y no me vio nunca...".
A
principios de 1978 llega el momento de la partida.Tiene 26 años. Nada más.
"Fue
un viaje con escalas breves. Hicimos Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica y
México. En todos los lugares en que estuvimos conseguimos cosas: actuaciones en
televisión, hoteles y comidas gratis.
. Estando
en México nos comunicamos con Gabriela y Edelmiro Molinari (ex guitarrista de
Almendra) que vivían en Los Angeles y que nos invitaron a ir para allá. Al
principio vivimos unas semanas en la casa de ellos y después pude alquilar un
departamento.. Al mes y medio, más o menos, mi mujer Alicia y mi
hija Liza ya estaban conmigo. Estaba alucinado de estar en Los Angeles,
era un lugar tan libre”.
Mercedes Sosa
Fue perseguida
y amenazada. Militante comunista, debió partir. Vivió en París y en Madrid.
Allí fue recibida como una auténtica artista, pero no la pasó bien. La herida
del exilio jamás cerró del todo.
“Fue un golpe mucho más fuerte de lo que creía. Pensé
que volver a mi tierra querida me curaría, pero el mal estaba muy adentro de
mí. Afortunadamente, salí de ésa. Pero ha sido para mí una cosa gravísima. Mi
vida en el exilio ha sido realmente dura. Mi hijo no pudo acompañarme. Mi madre
estaba en Tucumán. Tuve que quedarme sola. La patria de uno, con todos los
defectos que tiene, es la que uno conoce y en la que se puede desenvolver. Me
corrieron de la Argentina no porque hubiera matado a nadie ni perteneciera a
ninguna organización que matara. Sí, he sido una mujer de izquierda. Y ando con
compañeros que tienen una manera de pensar distinta y que tienen una manera de
soñar distinta. Eso nunca va a cambiar".
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